Los Templarios, su Misterio y Secreto
Romeo Hernández Mendoza

Muchos de los autores sobre este tema han escrito sobre el misterio que envolvía a los Templarios, uno más trataremos de descifrar el enigma que recorría aquella época.

A menudo lo que se dice de los Templarios es ridículo  y fantasioso, pero sí, es innegable que existen ciertos misterios y secretos relacionados con ellos. De esto último quedamos convencidos. Es evidente que algunos de estos secretos  pertenecían a lo que ahora se denomina “esoterismo”.

Por ejemplo, en las preceptorías templarias, hay símbolos que inducen a pensar que algunos dignatarios de la Orden estaban versados en disciplina como: Astrología, la Alquimia, la Geometría Sagrada, Numerología y de la Astronomía por supuesto, ciencia que en los siglos XII y XIII era inseparable de la astrología, tan esotérica como ella.

A los templarios se les consideraba como adeptos ocultos, alquimistas iluminados, magos, sabios, maestros masónicos y sumos iniciados, verdaderos superhombres dotados de un prodigioso arsenal de poder y conocimiento arcanos.

Ya en 1208, en los inicios de la Cruzada contra los Albigenses, el Papa Inocencio III, había amonestado a los templarios, por su comportamiento poco cristiano, y se había referido explícitamente a la Necromancia. Sin embargo había individuos que los exaltaban y alababan con un entusiasmo extravagante, como es el caso a finales del siglo XII, el de Wolfram Von Eschenbach, el más grande de los Minnesänger o Romannaciers medievales, que hizo una visita a “Outremer”, para ver a la Orden en acción, y al redactar su Romance Epico “Parzival”, entre 1195 y 1220, Wolfram confirió a los Templarios una categoría sumamente exaltada; en su poema decía que los Caballeros Templarios, vigilaban el Santo Grial,  el Castillo del Grial y la Familia del Grial. En principio ya nos encontramos con el primer misterio, según en el “Evangelio de Arques”, que es el de María Magdalena, en donde relata que ella lleva en su vientre la sangre real, llevando la descendencia de Jesús al Sur de Francia, en Aix en la Provenza  acompañada por Maria la Mayor, Martha, Lázaro, Salomé y José de Arimatea, descendencia que se transmitió por la Sangre de los Reyes  Merovingios.

A la caída de la Orden y las acusaciones que se formularon contra ella son las siguientes: Se decía que adoraban a un demonio llamado Baphomet; que en sus ceremonias secretas se postraban ante una cabeza barbuda de varón que les hablaba y les investía de poderes ocultos; besos obscenos; pero la que más sobresale y sobre todo para la Religión Católica es la blasfemia y herejía, la acusación de negar ritualmente a Cristo, más bien a Jesús, de repudiar, pisotear y escupir sobre la cruz.

Se dice que algunos caballeros renegados o nó se refirieron en diferentes lugares no una, sino muchas veces de algo denominado “Baphomet”, no de  algo que fuera inventado por un solo individuo o incluso en una sola preceptoría, sino fueron muchos los caballeros que lo dijeron y en sitios diferentes.

De igual forma no hay ningún indicio sobre quien o que podría ser “Baphomet”, qué representaba, por qué tenía un significado especial.

Diríase que Baphomet, era visto con reverencia, una reverencia que quizá rozaba con la idolatría.

A pesar de lo que han dicho algunos historiadores más antiguos, parece claro que Baphomet no era una corrupción o degeneración del vocablo o nombre de Mahoma, más sin embargo, puede que fuese una corrupción de la palabra árabe Abufihamet, que en Español Morisco se pronuncia bufinhimat, ya que esta palabra significa “Padre del Entendimiento” o “Padre de la Sabiduría”; y en árabe la palabra Padre, se interpreta también como fuente. Sí este es en verdad el origen de Baphomet, entonces se refería seguramente a algún principio sobrenatural o divino, pero sobre todo sigue sin aclararse que era lo que diferenciaba a  Baphomet de los demás principios sobrenaturales o divinos. Sí Baphomet era sencillamente Dios o Alá, ¿por qué los templarios lo rebautizaron?, pero sí Baphomet no  era Dios, ni Alá, ¿Quién o qué era?.

En todo caso, quizá tuviera que ver con la alquimia. En el proceso alquímico había una fase denominada la de “Caput Mortuum”, o “Cabeza del Muerto”, el Nigredo o Ennegrecimiento, que según se decía, se presentaba antes de la precipitación de la “Piedra Filosofal” (la trasmutación de los metales).

Otras crónicas decían que era la cabeza de “Hugües de Payen”, el Primer Gran Maestre de la Orden y fundador de ella, y es coincidente ya que el Escudo de Armas de Hugües consistía en Tres Cabezas Negras sobre un campo de oro.

También es posible que la Cabeza de Baphomet esté relacionada con el famoso y misterioso Sudario de Turín, que al parecer estuvo en poder de los Templarios entre 1204 y 1307, hecho que en la Preceptoria Templaria de Templecombe, en Somerset, se encontró la reproducción de una cabeza que se parece notablemente al Sudario de Turín; otra que la cara o cabeza del mismo Sudario, es la imagen plasmada de la cara de Jacques de Molay”, último Gran Maestre de la Orden.

Existen otras especulaciones relacionadas con la cabeza cortada de Juan el Bautista, que los templarios estaban infectados con la herejía de los Cristianos de San Juan o Mandeísmo, que denunciaban a Jesús  como falso profeta y reconocía a Juan Bautista como el verdadero Mesías o quizás relacionados con la Gran Herejía de los Cátaros, con quien también se fusionaron, e ingresaron a la Orden.

También se dice que algunos caballeros testificaron y declararon que al ser iniciados a la Orden les dijeron: “Crees equivocadamente, porque el Cristo es en verdad un falso profeta”; “Cree solamente en Dios de los Cielos”; “No creas que Jesús el hombre al que los judíos crucificaron en Outremer es Dios”; No creas en Cristo es un falso profeta, sino sólo en un Dios Superior y “No deposites mucha fe en esto (cuando le mostraron un crucifijo), porque es demasiado joven. Poco se sabe de la actitud de los templarios ante Jesús ya que no concordaba con la de la Ortodoxia Católica.

Sí analizamos bien esta actitud, los que conocemos el ritual del grado 30º Caballero Kadosh, llegaremos a la conclusión que tal vez  haya una mala interpretación y desde luego tendenciosa por parte de la Iglesia Católica, ya que el significado del ritual es completamente diferente y significa lo que ya todos conocemos.

Entre otros objetos confiscados en la Preceptoría de París, se encontró un relicario en forma de cabeza de mujer, una cabeza grande de plata dorada, sumamente bella, constituyendo la imagen de una mujer; dentro de ella había dos huesos de cráneo, envueltos en un paño de lino blanco, con otro paño rojo a su alrededor, en la que tenía una etiqueta pegada, en la que estaba inscrita la leyenda Caput LVIII m.. (cabeza 58m), sigue siendo un enigma desconcertante sin descubrir su significado, vale la pena señalar que puede que se la “M”, no sea una “M”, sino un símbolo astrológico de Virgo.

Sea cual fuere el significado atribuible al culto de la cabeza, está claro que la Inquisición creyó que era importante. Ya que en una lista de acusaciones redactada el 12 de agosto de 1308 se establecía lo siguiente:

Item, que en cada provincia tenían ídolos, a saber: cabezas.
Item, que hacía florecer los árboles
Ítem, que hacía germinar la tierra.

Esta cabeza que hacía florecer los árboles y germinar la tierra, tiene cierta semejanza al pasaje del Popol-Vuh, con la cabeza de Hunahpú que se encontraba en una de las ramas del árbol del Morro y que lo hacía florecer y llenarlo de frutos.

De todos los símbolos esotéricos relacionados con el Temple, posiblemente el que más quebraderos de cabeza que le dio a los sectores más ortodoxos de la Iglesia Católica es el de Baphomet.

Más que un ídolo, por lo tanto, el Baphomet uno de los mayores enigmas de la mitología templaría, es un rito. Para el Barón Hammer Piertgstall, orientalista alemán, el término baphe, deformación de bafé, equivale a baño; mientras que met derivaría de meteos, en clara procedencia del espíritu heleno, que se traduce por Iniciación del Espíritu. Por lo que es fácil llegar a la conclusión de que el Baphomet supondría un símbolo gnóstico de un “bautismo de fuego-espíritu”, por inmersión, lo que nos llevaría a los orígenes del bautismo en las culturas del Mediterráneo Oriental.

 

También se establece una estrecha correspondencia con la fiesta templaria de Pentecostés, en la cual los caballeros celebraban el “Bautismo Apostólico por el Espíritu Santo; por lo tanto Baphomet en este caso transmitiría un bautismo espiritual para los iniciados, pero no con agua, sino con fuego, el baño ígneo, mismo que reemplazaba al bautismo con agua de los cristianos por el de los Gnósticos.

Pues bien, las crónicas de esta índole son bastante frecuentes y congruentes como para dar credibilidad a la acusación. También son relativamente suave; y sí la Santa Inquisición  deseaba inventar pruebas, hubiera podido idear algo mucho más dramático, más incriminatorio y  mucho más condenatorio. Lo que no cabe duda, es la actitud de los templarios ante Jesús, no concordaba con la ortodoxia católica, sin saber a ciencia cierta cual era exactamente la actitud  de la Orden.

Finalmente, como sabemos el Papa Clemente V, como Sacerdote absolvió de sus pecados a 5 de los Caballeros Dignatarios de la Orden como individuos, desde luego dar absoluciones individuales no es lo mismo que exonerar a toda la Orden.

Sin embargo, de acuerdo a las averiguaciones de la Comisión Papal del 5 de junio de 1311: “El Papa aceptó las explicaciones de los Caballeros Templarios o Cruzados, de que los cargos de Sodomía y Blasfemia se debían a un malentendido causado por los Arcanos rituales a puerta cerrada que se originaron durante la amarga lucha de los cruzados contra los Musulmanes o Sarracenos”. En ellos se hacían cosas como negar a Cristo y escupir en la cruz tres veces, ya que con esto se pretendía simular el tipo de humillación y de tortura a la que los sarracenos podrían  someter a un Caballero Templario prisionero.