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Napoleon III |
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Carlos IV |
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Fernando VII |
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José Botella |
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Marqués de Godoy |
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Servando Teresa de Mier |
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Nicolás Bravo |
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Vicente Guerrero |
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Francisco J Mina |
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Hacía 1808 la situación que privaba entre España y la Nueva España era cada vez mas tensa, y con motivo del amotinamiento en Aranjuez acaecido el 13 de marzo del mismo año; las desavenencias entre el Rey Carlos IV y su hijo el Príncipe heredero Fernando VII; la huida de los Reyes de España con Don Manuel de Godoy, quien verdaderamente ejercía el Poder del Reino, dueño de la voluntad del Rey Carlos IV y de los encantos de la Reyna Maria Luisa y la ocupación del Trono por el Príncipe de Asturias Fernando VII. Por lo que Napoleón I o Napoleón Bonaparte, decidió que el momento oportuno y perfecto para apoderarse de España.
Napoleón aprovechándose de esa situación, apresó a la familia Real en Bayona, haciendo renunciar del poder a Fernando VII a favor de su hermano José Bonaparte, ( mejor conocido como Pepe Botella).
En junio de 1808 llegaron a México las noticias procedentes de España sobre el motín de Aranjuez y las abdicaciones de Bayona. El virrey José de Iturrigaray, alarmado por los hechos, convocó el 15 de julio a Real Acuerdo en el que se dispuso desconocer las órdenes de los lugartenientes de Napoleón, defender el reino y mantener la serenidad de la población. El 19 de junio del mismo año, el Ayuntamiento, integrado por nobles criollos de amplia formación jurídica y demostrados sentimientos nacionalistas como Jacobo de Villaurrutia, Juan Francisco de Azárate y el ilustre licenciado Verdad fijaron unánimemente su postura en contra de la abdicación y enajenación de los reinos españoles de José Bonaparte.
Por la situación de la península, la autonomía de la Nueva España ya se veía como una realidad inalcanzable conforme a las leyes establecidas, pues los criollos rescataron la antigua legislación española en la que se hacía constar que en ausencia de la cabeza del estado, la soberanía regresaría al pueblo a través de las Cortes; esta ley sería aprovechada para deslindarse de la tutela española por la vía legal.
La efervescencia de tales noticias , produjeron como era natural, vehementes sentimientos a favor de la Independencia de la Nueva España: Las ideas filosóficas se desarrollaron, y el liberalismo comenzó a ejercer su influencia. El ayuntamiento de México, que como se ha dicho tenía en su seno algunos liberales, hizo una presentación al Virrey, manifestándole; que en virtud de las renuncias obligadas a la familia real, de los derechos que tenían al trono de España, éstas se debían considerar nulas e insubsistentes y que por ausencia de los herederos legítimos, la soberanía de la Nueva España debía residir en todo el pueblo y en las clases que la fomaban, quienes la conservarían y devolverían al legítimos sucesor cuando se encontrara libre y apto para ejercerla, pidiendo al mismo Virrey continuara provisionalmente encargado del gobierno sin entregarlo a potencia alguna, ni a la misma España mientras estuviera bajo el dominio de los franceses.
Esto agradó a Iturrigaray quien creía que el trono de España se había desplomado para siempre y que los mismos acontecimientos presentaban la oportunidad de hacer la Independencia, así es, que se prestó a lo que solicitaba el Ayuntamiento de México, ofreciendo prestar el juramento , pero la Real Audiencia que no estaba conforme con ese manejo, lo llamó para acordar la respuesta que debía darse al Ayuntamiento, ésta no fue otra que la de reprenderlo y sostener los derechos de la Casa de Borbón; éstas ocurrencias dieron lugar que los europeos sospecharan del Ayuntamiento, tanto que en la junta que tuvo lugar el 9 de agosto, el Lic. Verdad , manifestó que la soberanía residía en el pueblo y éste estaba en su derecho para hacer uso de ella , como era la primera vez que se oía hablar de esta manera , semejante razonamiento escandalizó de tal modo, que el Partido Español que era contrario a los proyectos del Virrey y al Ayuntamiento, comenzó a correr la voz de que Iturrigaray quería desterrar a los grupos que se le oponían, y reemplazarlos con los regidores Azárate y Verdad, formando una conspiración tan poco secreta, que llegó al conocimiento del Virrey, pero éste no quiso darle crédito y su confianza lo perdió; y como consecuencia la noche del 15 al 16 de septiembre fue conducido a prisión con su familia, reemplazándolo el Mariscal de Campo Don Pedro Garibay.
Confirmada la prisión de Iturrigaray, el encono se dirigió a las personas que se creía estaban iniciadas en el proyecto de proclamar la independencia; los regidores Luyando y Uluapa tuvieron tuvieron que salir disfrazados la misma noche para el Peñón, donde permanecieron ocultos tres días, hasta que pudieron regresar sin temor de ser aprehendidos; un señor llamado Cabo Franco que vivía en la misma calle de las Ratas núm. 12 frente en la que se encontraba la casa donde se hacian reuniones denunció a Don José María Espinosa y a Don Feliciano Vargas , quienes fueron conducidos a prisión donde permanecieron mucho tiempo el primero y el segundo murió en ella; también fueron presos Don Miguel Betancourt, los Licenciados Azárate y Verdad, a éste último le costó la vida; siendo encerrado en el Palacio del Arzobispado, donde murió, otros que no eran liberales sufrieron la misma suerte, el tribunal de la fe que era quien más se distinguía en la formación de causas, por infidelidad a la iglesia, compuesto por personas seguidoras de corazón y por sistema al gobierno de España, eran las que estaban encargadas de buscar y juzgar a los que suponían fieles al movimiento de independencia, dando con su persecución y sus crueldades, mayor impulso a esa causa tan justa legítima y noble para todos los mexicanos.
Así siguieron los sucesos; las reuniones de los liberales dejaron de tener lugar en la casa de la Calle de las Ratas a causa de la denuncia del Cabo Franco, las subsecuentes reuniones se realizaron en distintas partes sin lugar fijo; donde con más frecuencia se reunían, era en el Pénsil, casa de campo de Don Luyando, ubicada, en el pueblo de San Juanico, y es de suponerse que su objeto siempre fue la independencia de México, movimiento que fue proclamado en Dolores Hidalgo, la noche del 15 de septiembre de 1810, por el cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, acompañado de Allende, Aldama, Abasolo y la Corregidora Doña Josefa Ortiz de Domínguez, así los masones de la referida Logia marcharon en su mayor número, a formar parte de esta lucha tan noble, justa y legitima, conocida por nosotros como " Independencia de México".
De igual forma podemos mencionar a otros hombres de pensamiento liberal que consumaron la Independencia hasta 1821, entre los que se encuentran José Ma. Morelos y Pavón, Nicolás Bravo, Fray Servando Teresa de Mier, Francisco Javier Mina, Vicente Guerrero y también su primer presidente de México Don Guadalupe Victoria. |